Lee Munzer escribió…
> Tomar la iniciativa funciona mejor en el Hold’em, donde raramente apostas a lo loco. Tomar la iniciativa en Omaha es importante (no es lo mismo a “funcionar mejor”) porque los jugadores tienen miedo de sus propias sombras. Que tanto la gente piensa que vos tenes A-3 que un A-2 se repartió a alguien más en esa misma mano? Que tanto la gente piensa que necesita el A-3 para ganar o para no retirarse con el A-3 viendo un 8-7-6 en flop, llega a ser propinable?
Omaha es un juego de locos, pero si alguna hada mágica te deja tener una mano ganadora en cada repartida, podrías hacer una fortuna.
> Entonces cuando celebras el par, ¿ por qué no intentar optimizar las chances de tener una simplemente por ver que pasa ? El riesgo no iguala a la recompensa en este caso. Vos apostás porque te cuesta más barato, congelando a la mayoría/muchos jugadores que tienen A-2. El Ver las cartas es más caro. Si tu mano es buena, fallaste una apuesta. Si tu mano es perdedora, vos agrandaste a la oposición. Eso es muy, muy malo en Omaha8.
Si A-3 es bueno en este flop X% de las veces, y un perdedor Y% de las veces, después de 100% de las veces que juegas vos ganás dinero y los porcentajes actuales no importan. Lo mismo si pierdes. El punto es manipular el costo (las apuestas) para que entonces las X veces que maximizás tus ganancias, durante las Y veces que minimizas. Llevar la punta desde una posición inicial en un flop 8-7-6 con A-3-K-Q la mayoría de las veces te va a alentar. Puede que veas el turn por una apuesta. Eso es una gran victoria… primero porque estarás feliz de ver si viene de a pares, y segundo porque si tu mano es buena estarás feliz de tener esa apuesta ahí. Si tienes unos cuantos que pasan y una subida-raise, seguramente puedes hacer macanadas o basuras. La mejor defensa con A-3 es usualmente una buena ofensiva.




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