La probabilidad de que tu oponente vaya de bluff cuando mete en el bote una apuesta grande es siempre como mínimo del 10%. ¡Al menos el 10%! Puede ser más alta, dependiendo del oponente, pero no será más baja. ¿Por qué no? Porque la poker gratis gente hace bluffs. Saben que se supone que lo harán, les gusta la emoción de marcarse un bluff escandaloso, así que a veces van de bluff. Lo has visto a todas horas en televisión y ocurrirá en tus manos también.
Si has etiquetado a un jugador como “conservador”, no cometas el error de pensar que no puede ir de bluff cuando mete sus fichas en el bote. El bluff es un arma importante para el jugador conservador, porque es inesperado. Los jugadores conservadores saben que casi nunca les harán “CALL” o sus bluffs a causa de su imagen en la mesa, así que cuando realmente van de bluff saben que están haciendo una jugada con un porcentaje muy alto. Los jugadores de PK son muy susceptibles a un error que afecta a todo el mundo en la vida real: confundir la percepción con la realidad. Cuando conocemos a alguien, nos formamos una primera impresión basada en algunos indicios que nos dan sus gestos y su comportamiento. Nuestra primera impresión se compone de algunos objetivos que lo describen a grandes rasgos: “reservado”, “arrogante”, “perceptivo”, “torpe”. Estos adjetivos luego guían nuestras propias reacciones. A medida que conocemos mejor a esa persona, tenemos tiempo para obtener mucha más información y modificamos nuestras percepciones, muchas veces radicalmente. Por ejemplo, lo que inicialmente nos parece una “actitud distante”, luego podemos considerarlo simplemente una cierta reserva a la hora de conocer gente nueva. Con el tiempo la opinión que tenemos de los demás se hace mucho más sutil y matizada. En la vida real, este proceso de formarse opiniones iniciales que luego se transforman al tener más datos nos funciona muy bien.
Pero en la mesa de póker este proceso, lógico en la vida real, se derrumba. Ahora nos enfrentamos con personas que tratan activamente de confundirnos negándonos los indicios que necesitamos para modificar nuestras impresiones iniciales. Como consecuencia, los adjetivos con los que describimos su comportamiento, suelen tener un peso que en la realidad no merecen. Recuerda que las palabras como “conservador” o “agresivo” son sólo adjetivos,
y la persona real que se siente frente a ti puede ser un oponente mucho más sutil y peligroso. Cuando deduces que un jugador no va de bluff porque hasta ahora ha hecho un juego conservador, te has “enamorado” del adjetivo y has olvidado la realidad. ¡Evita cometer ese error! Lo que debes hacer cuando pienses que un jugador es conservador es asignarle una probabilidad de “bluffing” relativamente baja en tus cálculos de la mano. En este ejemplo, le daremos la probabilidad más baja: el 10% Aún nos queda el 90% de la distribución de probabilidades para asignarlo a dos categorías principales de manos: Los tríos, que nos derrotan, y las parejas altas que podemos derrotar. La manera en que distribuimos este 90% es una decisión difícil, una de las más difíciles en póker.
Vamos a pensar primero que lleva trío, o bien de 9 o de 5. En ese caso es claramente favorito en la mano, y él lo sabe. Así que ¿por qué hace “ALL-IN”?
La mayoría de los jugadores buenos estarían preocupándose (correctamente) de exprimir la mano para sacarle la mayor ganancia posible. Apostar todas las fichas echará a la mayoría de las manos, mientras que hacer “CALL” establecerá una apuesta en el “TURN” o en “RIVER” que podría ganar unas cuantas fichas más. ¿Es una jugada nerviosa de un jugador poco experimentado? Hasta ahora parece ser experimentado y sólido ¿Puede saber él que vamos a ver su “ALL-IN” con una pareja alta? Es difícil creer que pueda saber eso, ya que la mayoría de los jugadores harían “FOLD” antes que poner en peligro el torneo.



